Posts etiquetados ‘Obamao’

Soft power

Publicado: 2 febrero, 2012 en Sin categoría
Etiquetas:, , , , , ,


Dicen que los Reyes Magos llegaron de Oriente. Bien, pues aquí estoy. Es enero y no hallo indicio alguno que conecte esos siglos de tradición cristiana con lo que veo. Surge la duda de si se trata del Oriente correcto. Debe serlo puesto que los Magos llegaron de más allá del Este de Oriente Medio, donde nació Cristo, y yo me encuentro en lo que se denomina Lejano Oriente, o sea, que de mucho más acá no pudieron partir.
Las leyendas han dibujado un preciso retrato del hogar de otros héroes navideños como Santa Claus, recluido en su cabaña polar al estilo del refugio secreto de Supermán, pero de los Reyes Magos no hay dato doméstico que humanice sus personas una vez desprovistos de capas y coronas. Son entrañables, sí, congelados en ese instante eterno de la memoria católica en el el que hacen entrega del oro, incienso y mirra. Pero más allá de sus barbas castaña, blanca, y el africano lampiño, tan celebrado por los niños en las cabalgatas de pueblo -¡el rey negro, mamá, ahí viene el rey negro!- no hay un resquicio que evoque a sus majestades engullendo su postre favorito o cepillándose los dientes.
La cosa es que estoy en un Oriente bastante lejano. Hasta aquí llegaron Marco Polo y la Armada inglesa que abrió China al mundo a cañonazo limpio. Estuve en un pueblito llamado Yiwu donde se fabrica el noventa por ciento de los adornos que la Navidad necesita en Occidente para llegar a los corazones. Entre Papás Noël de plástico que enchufados a la corriente eléctrica cantaban canciones de Frank Sinatra, pululaban abetos sintéticos y platos de noodles picantes engullidos con la ayuda de ´kuai zi´que es el nombre que aquí tienen los palillos chinos para comer. A lo lejos, ese día resonaba el canto agudo de una representación de ópera china. Los actores eran de una compañía ambulante y el escenario estaba montado sobre un practicable portátil bajo una carpa. En la calle, sentados sobre la acera, dos actrices se repasaban mutuamente la espesa capa de maquillaje blanco típica de los personajes clásicos de este género.
Hace pocos días, el calendario chino marcó el año 4710. Esto remonta cualquier vestigio de sus tradiciones mucho más allá del tiempo bíblico en que la comitiva de camellos reales partió hacia Belén. Posiblemente, ya en aquella época los chinos fueran muy parecidos a los de ahora, esto es, más tirando a la ópera china, nada que ver con camellos y túnicas. Pero sobre todo, tremendamente prácticos. No descarto que alguno de ellos hubiera ideado la fantástica estrategia comercial de inventar la Navidad. Habría que interrogar a los tres reyes originales, inspeccionar la autenticidad de sus barbas -los chinos no tienen vello facial- y saber qué ojos rasgados escondían los turbantes. Entonces todo me cuadraría.
Hoy he mirado las informaciones de las agencias de noticias. Comitivas de chinos atraviesan el orbe en carroza, Boeing, Ferrari, o Lamborghini. Reparten dinero a manos llenas, siembran esperanza. Apaciguan el caos que el pecado del hombre blanco y cristiano desenterró del olvido después de muchos años de bienestar. Creo que preparan una expedición a un lugar de Oriente -Irán está en Oriente ¿no?- en son de paz. ¿Señalarán a un bien nacido que muera para salvar al mundo?
Creo que ya está bien de desvaríos.

Beijing 2012