Carne de vaca

Publicado: 7 febrero, 2011 en Perdiendo el tiempo

Hoy he visto en la tele la imagen de una vaca pastando tranquilamente en su cercado. Los ojos bovinos en su cara de vaca no miraban nada en especial, simplemente se abrían y cerraban entre bostezo y bostezo. El animal era un auténtico pedazo de carne, sin sutileza emocional alguna, que igual muere en el matadero como aplaca la sed abrevando, con la misma expresión, aunque la procesión vaya por dentro.
Los caballos son diferentes. Establecen con su dueño o con quienes les cabalgan una relación personal e intransferible. Consiguen entregar amor o gratitud y que se note.
En el trato directo las vacas huelen fatal y siempre existe el peligro de pringarse con sus boñigas o de enfangarse en los lugares que habitan, que son el establo o un campo lleno de vacas. Los caballos no huelen menos, pero su planta y el imaginario que les rodea blindan su reputación.
En cualquier caso, aún recuerdo la sensación placentera y sutil de tranquilidad que aquel grupo de vacas pastando al sol me transmitió. No esperaban nada ni les perturbaba inquietud alguna. Habían llegado. Puede que se conformaran con poco, pero su camino estaba hecho y la balanza de los débitos equilibrada. Irradiaban paz. Supongo que por esta razón una vaca estresada es la viva imagen del sufrimiento mientras que un corcel nervioso no es más que un héroe que parte a salvar el mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s