Tusara

Publicado: 28 diciembre, 2010 en Planetas

Recuerdo mis pies abrasados sobre el suelo candente de Tusara. Hay un momento en que el dolor se adentra y deja de ser una agresión cutánea. Hasta que la destrucción del tejido llega al hueso, me aterra una sensación áspera de angustia inmediata. Ya sé que los daños son irreparables, pero la idea de perder para siempre la carne de mis extremidades y oir de improviso el sonido lacerante de los huesos rozando contra el suelo incandescente me produce escalofríos.
Por supuesto, existe la posibilidad de despertar y descubrir que todo era un sueño. El problema estriba en que Tusara jamás ha pertenecido a mis destinos oníricos normales, esos a los que uno se desliza en cualquier cabezadita. Tusara reina en mis pesadillas. Inesperadamente y sin apenas darme cuenta me invade su tiempo casi inmóvil. Nunca llegan los huesos de mis pies a estrellarse contra el duro y ardiente suelo de Tusara porque los infinitesimales instantes en que la musculatura se evapora se estiran hacia lo interminable. Y ahí reside el terrible secreto que Tusara guarda para mí, una angustia desgarradora que se prolonga hasta el infinito.
Respecto a otro tipo de detalles tales como el paisaje, la orografía o la naturaleza de sus habitantes, no podría decir mucho; los desconozco por completo.

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