El héroe que somos

Publicado: 6 diciembre, 2010 en verdades

La estética épica satisface tan rápido como frustra comprobar la ausencia del elemento principal: el público. Vivimos puestas en escena ridículas, que duran los instantes en que nos reconocemos en ellas; los justos para comprobar que somos el único espectador, o lo que es igual, protagonistas sin público, o sea, nada.
Menos mal que nos queda la fantasía, y siempre que haya un espejo a mano podremos dar rienda suelta a ese personaje llamado a sentar plaza en la frontera, ya sea de la grandeza o de la más baja estofa; ser villano es una aspiración tan legítima como cualquier otra y un arma de seducción infalible.

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