Archivos para diciembre, 2010

Tusara

Publicado: 28 diciembre, 2010 en Planetas

Recuerdo mis pies abrasados sobre el suelo candente de Tusara. Hay un momento en que el dolor se adentra y deja de ser una agresión cutánea. Hasta que la destrucción del tejido llega al hueso, me aterra una sensación áspera de angustia inmediata. Ya sé que los daños son irreparables, pero la idea de perder para siempre la carne de mis extremidades y oir de improviso el sonido lacerante de los huesos rozando contra el suelo incandescente me produce escalofríos.
Por supuesto, existe la posibilidad de despertar y descubrir que todo era un sueño. El problema estriba en que Tusara jamás ha pertenecido a mis destinos oníricos normales, esos a los que uno se desliza en cualquier cabezadita. Tusara reina en mis pesadillas. Inesperadamente y sin apenas darme cuenta me invade su tiempo casi inmóvil. Nunca llegan los huesos de mis pies a estrellarse contra el duro y ardiente suelo de Tusara porque los infinitesimales instantes en que la musculatura se evapora se estiran hacia lo interminable. Y ahí reside el terrible secreto que Tusara guarda para mí, una angustia desgarradora que se prolonga hasta el infinito.
Respecto a otro tipo de detalles tales como el paisaje, la orografía o la naturaleza de sus habitantes, no podría decir mucho; los desconozco por completo.

Elipsis

Publicado: 27 diciembre, 2010 en Sin categoría

Una luz monocorde y frontal aplana el nombre de un rostro. La identidad del que se muestra iluminado sin resquicios se reduce a un parpadeo de ojos abiertos y a la forma de una boca tras la que se esconden dientes bonitos o feos. La piel queda resumida en una sílaba: lo joven o lo viejo, masculino o femenino, o un color, simplemente.
Miles de humanos viven sin sobresaltos en ese mundo de luz amplia. No hay oportunidad para dobleces o intenciones emboscadas que afloren vestidas de cualquier cosa con propósitos interesados. Los sentimientos están escritos, así como los deseos y las emociones posibles; son visibles. Elegir es sencillo, porque no hay engaños. Inmersos en honestidad, sólo resta existir todo el tiempo posible, y morir sin aspavientos.
En el otro extremo del universo, un ejército de gente despeinada confunde sus cuerpos con la hojarasca. Las sombras desdibujan los rayos del sol convirtiendo las certezas del panorama en intuiciones con las que la imaginación cocina el resto de la realidad. Lo que parece ser resulta un engaño o revela una sorpresa grandiosa. Nadie sabe qué es verdad o qué no lo es. La luz a medias verbaliza los rostros con caligrafías artificiales y el nombre de cada uno no es más que lo que se anhela ser. Todos viven de camino a su deseo, y mientras, roban al de al lado.
Miles de humanos viven esperando en ese mundo imprevisible. La realidad definitiva no ha llegado, porque nunca existe del todo. La realidad contingente se ignora, porque no merece la pena. En el curso del tiempo, la ilusión les arrastra hacia cualquier sitio, un lugar luminoso, de amplia luz… monocorde y plana… y morir sin aspavientos…

El mundo a nuestros pies

Publicado: 17 diciembre, 2010 en Planetas

Cosas de los Madriles

Publicado: 13 diciembre, 2010 en Perdiendo el tiempo

Sonrisas y lágrimas

Publicado: 13 diciembre, 2010 en Sin categoría

El contorno negro del maquillaje dibuja al payaso una espléndida sonrisa, inmune a la tristeza más ominosa y a la gravedad de cualquier musculatura facial desanimada. El artista empapa sus dedos en colores, blanco y negro, quizás algún rojo, y construye un rostro feliz que se traga el gesto roto de cualquier llanto encerrándolo dentro de enormes comisuras pintadas sobre sus mejillas.
Otros días, dependiendo de su ánimo o del programa, le toca el turno a la sombría expresión del mimo triste y el truco también funciona; no importa la felicidad que albergue, el hombre que vive dentro del payaso quedará encadenado a su enfurruñamiento o a los cómicos pucheros con los que entretiene al público. Puede que lo haga desternillándose de risa, pero ya sabemos que los humanos solo nos vendemos a las apariencias.

El héroe que somos

Publicado: 6 diciembre, 2010 en verdades

La estética épica satisface tan rápido como frustra comprobar la ausencia del elemento principal: el público. Vivimos puestas en escena ridículas, que duran los instantes en que nos reconocemos en ellas; los justos para comprobar que somos el único espectador, o lo que es igual, protagonistas sin público, o sea, nada.
Menos mal que nos queda la fantasía, y siempre que haya un espejo a mano podremos dar rienda suelta a ese personaje llamado a sentar plaza en la frontera, ya sea de la grandeza o de la más baja estofa; ser villano es una aspiración tan legítima como cualquier otra y un arma de seducción infalible.

Solaria

Publicado: 5 diciembre, 2010 en Planetas

Nunca pude ver Solaria en mis sueños. Sabía que era un lugar del futuro pues en mi imaginación ocupaba ese espacio-tiempo con absoluta claridad. Los paisajes de Solaria eran mundos iluminados por una luz afilada de fotografía en blanco y negro con mucho contraste. A pesar de esta comparación, la atmósfera de ese lugar no carecía de color. Un ténue tamiz amarillento inundaba todo, de la misma forma que el azul del cielo inunda el mundo presente, estando sin estar. En Solaria, la presión del aire debía ser sensiblemente mayor que en la Tierra; recuerdo perfectamente cómo las imágenes se distorsionaban al fijar la vista en un punto lejano. Los sonidos llegaban sordos al oído; no sé si esto era debido a la naturaleza densa del aire o a que eran sonidos imaginados.
Solaria me gustaba mucho porque representaba un punto y aparte, enterrar la mezquina realidad de la que nunca tuve conciencia que fuera otra cosa y desenvolver un tiempo por vivir.
El año pasado murieron la rubia imponente de Los Ángeles de Charlie originales y Michael Jackson. Hace un poco más, se fue al otro barrio Antonio Vega. Sospecho que a Fraga le queda poco y Fidel Castro debe estar en capilla. El BOE es online y ya no se imprime en papel. Todos aquellos que triunfaron sin teléfonos móviles y sin internet consumen su aliento en respectivas rectas finales. El futuro se echa encima como un meteorito apocalíptico y cuando estalle tras la crisis, quedará un mundo polvoriento, denso y poblado de sonidos sordos, amarillento. Entonces, el pasado reciente, que no es más que el ahora, se convertirá en leyenda y en épicas antiguas. Puede que en ese momento, si sobrevivo, mi imaginación deje escapar lo que hay en ella hacia mis sueños.

Diecinuevenoventaycinco

Publicado: 4 diciembre, 2010 en humanos