Direne

Publicado: 3 noviembre, 2010 en Planetas

No podría decir si Direne era una región perdida en algún lugar indeterminado de este mundo, o si era un mundo completo, situado allá en algún lugar lejano del universo. Lo que sí tengo muy claro es la constante sensación que experimenta cualquier foráneo que consiga trasladar allí su presencia. Lo sé porque yo estuve en Direne.
Para los habitantes de la Tierra, el nombre de ese lugar evoca la sonoridad mágica de Selene, la Luna; se podría decir que fonéticamente trae a la imaginación el revuelo sedoso de una mujer callada y pálida, dotada de musculatura fibrosa, recortada sobre el negro de la noche. Artemisa.
Sin embargo, aquellos que tienen la oportunidad de dormir en la brisa aguamarina de Direne reciben la impronta del afortunado adolescente al que una pareja experimentada inicia en el secreto del amor físico. Sin estridencias. Sin contrastes inexplicables. Sin oscuridades ni intensidades cegadoras. El color azul verdoso de Direne esconde el “desde siempre” y el “para siempre”. Aunque al llegar la mañana o al acabar la tarde el viajero despierte, en la memoria quedará indeleble un sabor a labios de otra juventud.

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