Moribundas y geniales

Publicado: 30 octubre, 2010 en sexo blando

A toda velocidad surcan dos lágrimas un panorama mojado. Esquivan pequeños accidentes en un zigzag nervioso y trazan sendas líneas de cristal jugando como enamoradas. No sé si se persiguen o se acompañan, pues el amor es eso mismo y ambas cosas pudiera ser. En realidad tampoco me importa mucho. Los surcos son efímeros, como tantas cosas del amor, y pronto el vapor de la ducha cubrirá con un manto de rutina el campo de batalla; en poco tiempo será como si nada hubiera pasado. Apoyo mi dedo índice sobre el cristal e irrumpo como una catástrofe en el juego feliz de mis dos gotas de agua. Dibujo unas letras inconexas en el cristal de la mampara y luego paso la mano para que más tarde no queden señales. La superficie transparente que protege mi baño de las salpicaduras es inerte y monótona. No tiene el aspecto fértil de unas mejillas saladas por el llanto o la alegría, pero siempre me conmueve el poético espectáculo de las gotas cayendo al vacío en un dibujo de belleza instantánea, moribundas y geniales. Como esas figuras que las nubes modelan en otoño y primavera.

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