Delonte

Publicado: 25 octubre, 2010 en Planetas

En el duermevela que trae la siesta o un descuido matinal, mi cuerpo se sume en la quietud helada y sorda de Delonte. La experiencia es absolutamente radical, pero estoy a salvo pues mi mente permanece resguardada en el sofá o en la silla del despacho.
 Delonte es esférico y monótono. El diámetro de este mundo es increíblemente pequeño. Precisamente esta característica me permitió saber rápidamente que se trataba, en efecto, de un mundo, no de un lugar indefinido. No me afectó especialmente la probable ausencia de gravedad -en los sueños la ingravidez es una experiencia mecánica sin resultados perjudiciales- aunque su superficie brillante y pulida como un espejo marcó en mi memoria el recuerdo de las visitas a este planeta (¿por qué no llamarlo así?).
 En Delonte el frío es cósmico y vacío. Cuando la temperatura se acerca al cero absoluto, la desaparición de cualquier tipo de vibración detiene el tiempo hasta el punto de permitir a mi cuerpo el fugaz viaje de ida y vuelta en esa grieta de la realidad que es el descuido del duermevela.

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