Equilibrios

Publicado: 22 octubre, 2010 en Planetas

En el interior de los túneles el sonido se propaga como un ser vivo que estuviese escondido. Apenas se divisa un retazo de luz, cada cierto tiempo y coincidiendo con la proximidad de grandes espacios abiertos en la superficie. En esos puntos diría que aúlla una ciudad escondida en otra dimensión lejos de las sombras, un mundo del que solo llega la extraña arquitectura sonora que modela el espacio tubular subterráneo.
Hay otros sitios donde la luz no llega, pero el exterior se manifiesta en el grito sísmico de un océano de pies que van y vienen con prisa, de trenes que aceleran y frenan, de motores, de cosas inimaginables. Sí imagino que en otro tiempo el olor se me habría antojado fétido, pero ahora ya ni me doy cuenta. Supongo que lo echaría de menos si un golpe de viento despejara el aire de vapores.
Las uñas de mis pies se clavan profundamente en las comisuras de carne hinchada que la humedad hace crecer en los dedos. No reparo mucho en ello pues mis extremidades están adormecidas y la oscuridad me preserva del espectáculo de mi propia podredumbre.
Pensándolo bien, no estoy tan mal. Deambulo por un territorio que la urbe me entrega y no hay vecinos que incordien mi noche perpétua.
Hombre, sinceramente, a veces sí echo de menos fumar un cigarrillo. Qué le vamos a hacer.

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comentarios
  1. F. Devesa dice:

    Maravillosa reflexión sobre túneles e inframundos.
    Me gusta como y lo que escribes.
    Te saludo desde las remotas tierras bajas, donde la vida y la muerte, se confunden.

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