El Miedo

Publicado: 22 septiembre, 2010 en humanos

-Me duele aquí, en el pecho, hacia adentro…
-¿Puedes describirme el dolor?
-No sabría decirle. Es como si algo me atravesara y me llegase a la espalda.
-¿Es un dolor superficial?
-No. Me duele en el interior.
-¿Te duele al respirar?
-No. Me duele constantemente.
-¿Desde cuando?
-Desde hace unos dos meses. Al principio lo sentía después de fumar. Luego empecé a notarlo todo el tiempo. No he fumado ni un cigarrillo desde hace días.
-Voy a auscultarte.
-¿Me quito la camisa?
-Si. Ponte ahí. Respira profundamente… ¿Has perdido peso últimamente?
-Sí, un poco sí. También hago algo de dieta, intento cuidarme…

La respiración del doctor es más expresiva que la aparente tranquilidad de sus ojos. Exhala el aire con urgencia en preguntas formuladas desinteresadamente. No se da cuenta de que la buena intención del gesto artificial en su rostro es insignificante frente al signo poderoso de una respiración agitada por una preocupación grave.
Ambos hombres toman asiento frente a frente separados por la mesa escritorio de la consulta. El médico descuelga el teléfono y marca un número. Inquiere en un tono dedicado, como un ruego pequeño de rutina. Alguien le da posibles fechas para una cita y él asiente. El día tres de abril hay un hueco en radiología.

-Te vamos a hacer una radiografía. Veamos tu historial…
-Creo que ya me hicieron una hace unos meses, cuando lo del riñón. Si mal no recuerdo, el radiólogo se equivocó y me hizo una radiografía del pecho.
-Sí, aquí está… ¿La conservas junto a las demás?
-Sí, claro…
-Tráela cuando te hagas éstas. Para comparar.

¿Qué tendrá que comparar el doctor entre dos radiografías de tórax separadas por algunos meses? La pregunta se estira como un hilo frío y aterrador, un tentáculo de materia inhumana y blanquecina que roza helado el dolor inidentificable que atraviesa el pecho sin saber por qué. ¿Por qué habrá preguntado sobre la pérdida de peso? ¿Por qué esa sensación de haber justificado de forma absurda la pérdida de peso?
La incertidumbre en la que se esconde ese dolor sin nombre se convierte en un demonio silencioso y palpable; más y más a cada minuto que pasa. No es un ente al que mirar a la cara. Es una sensación que se escapa entre los dedos, se mete por los agujeros de tu nariz, tus ojos y tus oidos, roba el ruido de tus días y hace desaparecer todo el sol y todos los prados verdes que en tu memoria vivían para siempre.

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comentarios
  1. Alejandro dice:

    Me encanta tu blog, Juanma. Me ha sorprendido y me he reído a partes iguales.

    A.

  2. […] The busiest day of the year was 22 de septiembre with 71 views. The most popular post that day was El Miedo. […]

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