Inmaterial

Publicado: 20 septiembre, 2010 en verdades

Yo no guardo nada. Me desprendo cada día de todo aquello que pudiera atesorar. Despejo mi piel de los obstáculos que la separan del aire y me concentro en imaginar que vivo sólo en la luz del sol, del agua que cabe en el trazo que mi cuerpo deja en la lluvia, del orden que mis ojos perciben, del pacífico vacío que ocupa mi mente.
Me levanto de la mesa, pliego la pantalla del portátil y lucho para no atacar la tarta de nata y yema tostada que ha sobrado de la comida. Elegir ropa con el calor que hace es una tortura que sólo alivio decidiendo no estar guapo. Me quito la camiseta. En el forcejeo, refriego mi cara sobre el pliegue de tela que toca al sobaco y sorprendido me doy asco. Salgo a la calle rebanado de seguridades o pretensiones. Cae la tarde y la Gran Vía de Madrid es un espectáculo casi tan bonito como la vida que debe llevar ése que escribió el primer párrafo de este texto.

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