Método

Publicado: 17 septiembre, 2010 en Sin categoría

Se acerca otro más. Me ha mirado de reojo, aunque disimula. Empiezo a tiritar. Tiritar se me da bien. Puedo hacerlo con frío, calor, con una camiseta raída o asomando levemente la nariz bajo una espesa y mugrienta bufanda. Una vez que logro la cadencia buena, espero a levantar la mirada. Oigo los pasos y calculo si acelera la marcha o por el contario fija su atención en mí. Miro tímidamente hacia su rostro; una mirada expósita, sin súplica, una mirada que nos iguala en un instante en el que las pupilas valen por el todo. No puedo mantenerla mucho tiempo; en la línea que une dos rostros frente a frente se esconde una provocación inflamable. La chispa que la enciende son los segundos que sobran para la primera impresión, que son los que bastan para medir fuerzas. Bajo la mirada y hago que guardo mi tiritona con un gesto de pudor. Los pies no se mueven frente a mí. Si algo ha de suceder, será en este instante. Noto como la pernera derecha del pantalón sube dejando al descubierto el empeine del zapato. Un tintineo delata la mano buscando en ese bolsillo. Otro instante de duda; elige la cantidad. Enseguida bailan las monedas en el pequeño recipiente de hojalata frente a mis piernas acuclilladas. Ahí viene otro.

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comentarios
  1. Son los ojos los que piden, los que hablam, los que mienten… la boca y las manos son meros instrumentos. Con su permiso voya acrear un link hacia su blog desde el mío.

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