En busca del tiempo perdido

Publicado: 15 septiembre, 2010 en Perdiendo el tiempo

“Ven a verme por la mañana”. Eso fue lo que me dijo. Me lo soltó así, tan tranquilo. No le temblaba la voz, no había odio en su mirada. Supongo que no me quedaba más remedio que afrontar su ira, soportar los golpes que necesitara descargar. El resto del día no tuve ánimos para hacer algo especial. Después de comer di un paseo por los bulevares de Argüelles, compré un cucurucho de Häagen Dazs en Alonso Martínez y bajé a Callao a hojear cómics en la Fnac.

Al caer la tarde la luz anaranjada paraliza un poco el día para que los transúntes disfruten del sol. No puedo evitar detenerme en la Gran Vía a hacer fotos de las masas de peatones inundando los pasos de cebra. Me sitúo a contraluz y en posición inversa. Observo los guiños en los rotros deslumbrados por el sol que les ciega desde mi espalda. Supongo que para ellos seré una sombra oscura recortada sobre la fuente de rayos que cae en el horizonte. No pueden verme la cara. Sólo soy un contorno delimitado por un aura luminosa, como si fuera un eclipse. Sin embargo yo les veo perfectamente. A pesar de la belleza que desprende el paisaje urbano a esa hora, la curiosidad por determinar los rasgos del hombre que les mira y les fotografía puede con su atención. Luchan contra la perpendicularidad solar que se les clava en las retinas. Retuercen los pómulos y achinan los párpados. Yo calculo el tiempo que me queda antes de que el semáforo se ponga verde y aprieto el disparador una y otra vez. Aún me queda tiempo para intentar otra tanda de fotos.

Vaya, se me ha vuelto a ir el santo al cielo; son casi las siete. Creo que no llego al trabajo. Bueno, no debe haber ocurrido nada grave pues me hubiesen telefoneado. Qué fastidio… tengo el móvil sin batería. Iré a casa a enchufarlo; ya comprobaré si hay algún mensaje. Cada vez iluminan mejor los maniquíes de los escaparates. Parecen infiltrados que observan nuestro mundo. Me gusta mirar los maniquíes femeninos, tan sugerentes y provocativos, proyectando sus turgencias de plástico sobre las conciencias de los recatados peatones. Voy a hacer algo de pasta para cenar.

“Espero que lo comprendas… Con la tarde de ayer ya son diez días los que has faltado este més… Lo hemos hablado con Recursos Humanos y creemos que lo mejor es que busques otro empleo que te motive más… No puedes seguir con nosotros… Deja en el mostrador el casco y la funda isotérmica de las pizzas… Adios.”.

Qué frío hace por la mañana. Adoro esas nubecillas que exhalan los viandantes, tan apresurados por las aceras… suerte que llevo la cámara conmigo…

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comentarios
  1. La tristeza de tener que vivir al margen de uno mismo, la cordura de no confundir lo que eres con lo que haces. Unsaludo Juanma.

  2. Espe dice:

    Veo que de vez en cuando te acuerdas del helado en Alonso Martínez. Me encanta que lo hayas elevado a la categoría de lugar común…
    Bicosespe

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